Subió a lo alto de la montaña, abrió los brazos y gritó lo más fuerte que pudo: ¡¡Quiero una señal!!
Le escucharon los saltamontes,
le escucharon los pinos,
le escucharon los cuervos,
le escucharon las nubes,
le escuchó el sol,
le escucharon las estrellas,
le escuchó la luna,
le escuchó el firmamento,
Bajó los brazos y se fue.
¿Y no vio ninguna señal? Rodeado de tanta belleza...
ResponderEliminarUn saludo indio
A veces no queda más remedio que tener fe a ciegas
ResponderEliminarseguro que vio la señal: tenía esperanza, tenía anhelos, tenia la fuerza de gritar, eso es el impetu del que sabe que lo conseguirá, y ésa en si es ya una señal.
ResponderEliminarUn abrazo
Hola Su. Me gustaría que pasaras por mi blog:
ResponderEliminarhttp://diarioindependencia.blogspot.com/2010/07/microinvitadas.html
Espero que te guste.
Blogsaludos