martes, 22 de febrero de 2011

Frío


Se movían en un continuo entre el amor y el odio. No aguantaban juntos ni lo que tardan las agujas del reloj en dar una vuelta completa, pero el sufrimiento del uno se clavaba en el corazón del otro. Con el pasar de los años apenas consiguieron mirarse a la cara, el amor se enquistó y el odio se enfrió. Ahora le acompaña en la habitación de un hospital. No hay amor, no hay odio, sólo un “Hay que estar”

15 comentarios:

  1. La cruda realidad de muchas personas, aquí muy bien descrita en pocas palabras...La fuerza de la costumbre, la rutina y el mirar hacia otro lado.

    Un saludo afectuoso.

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  2. Y a veces no queda ni eso, si queda un "Hay que estar" al menos queda humanidad, y esa es una buena base para vuelvan a reverdecer otrss cosas, siempre hay que tener esperanza. Besos no porque hay que estar, si no porque me encanta venir :)

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  3. Si uno está donde tiene que estar no se le puede pedir más. Bastante pesa hacer lo correcto como para pedir sentimientos que no hay. Estar a veces es sacrificio de sobras.

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  4. No podría haberles sucedido cosa peor!!!
    Horriblemente triste.

    Un beso Su

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  5. Yo lo veo triste, pero no horrible. Creo que es la historia de muchos dé esa generación del "hasta que la muerte nos separe". Y ese "hay que estar" es resignado, triste, pero también comprometido con la otra persona. Me ha gustado mucho tu manera de contarlo
    Saludillos

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  6. Cuantas cosas hay encerradas en ese "hay que estar" y lo importante es que como hay que estar, está y en el fondo, no están solos.

    Abrazos

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  7. Al menos queda esa obligación, ese compromiso ¿no?. Ya es más que otras situaciones. Me gustó. Muy real.

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  8. Qué triste es tener que estar acompañado para no sentirse solo...

    Un abrazo

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  9. Una historia dura que, me temo, se repite una y otra vez en cientos de hogares. Un abrazo.

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  10. Historias que se repiten mucho, si.

    Historias pasadas que condicionan enormemente el presente, lo vuelven frío, gris.

    Abrazos con mucho cariño.

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  11. De una gran belleza pero triste Su, Mi padre está en esas circunstancias ahora mismo.
    Un abrazo.

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