viernes, 15 de octubre de 2010
jueves, 14 de octubre de 2010
miércoles, 13 de octubre de 2010
Arritmia
martes, 12 de octubre de 2010
Aprendiendo

Intentó apresar aquel sentimiento con una mano, pero lo apretó tanto que acabó con él. En ese instante le vino a la cabeza aquella frase que había escuchado en una película: “Si te estampas con algo bueno, debes mantenerlo hasta que sea el momento”
- ¿Hasta que sea qué momento?- Se preguntó cuando la escuchó.
Le dolía mucho pensar que aquello que le producía bien podría, en cualquier instante, evaporarse.
Su error fue pensar que debía mantenerlo con la mano bien cerrada para que no se le escapara... Su aprendizaje sería aceptar que sólo sería real si aún con ella abierta, continúa estando ahí.
- ¿Hasta que sea qué momento?- Se preguntó cuando la escuchó.
Le dolía mucho pensar que aquello que le producía bien podría, en cualquier instante, evaporarse.
Su error fue pensar que debía mantenerlo con la mano bien cerrada para que no se le escapara... Su aprendizaje sería aceptar que sólo sería real si aún con ella abierta, continúa estando ahí.
domingo, 10 de octubre de 2010
Dos finales para un mismo principio
Todavía aún...
No sabía si el tiempo era una medida fiable. En ocasiones, los segundos parecían largas horas, otras veces, las horas pasaban en milésimas de segundo.
Se arrancó el reloj de pulsera y le quitó una a una las manecillas a su reloj de pared. Observó aquella esfera de números, huérfana ya de cualquier sentido u objetivo, hasta que una certeza vino a posarse en él:
No hay tiempo. Sólo aconteceres…
Desterró de su verbo y de sus planes los antes y los luegos y se instaló en un eterno mientras cotidiano que cambiaba de forma con cada evento, con cada asunto, hecho, suceso o situación.
Nadie notó el cambio. Sólo él se sabía más pleno, más sereno,… más feliz.
Alguien en la calle le preguntó “¿Tiene hora, por favor?”
-No, ya no –respondió él.
-Pero… ¿sabe qué hora es?”
-Es… Ahora –y se alejó encogiéndose un poco de hombros para disimular su sonrisa.
Kum*
No sabía si el tiempo era una medida fiable. En ocasiones, los segundos parecían largas horas, otras veces, las horas pasaban en milésimas de segundo.
Se arrancó el reloj de pulsera y le quitó una a una las manecillas a su reloj de pared. Observó aquella esfera de números, huérfana ya de cualquier sentido u objetivo, hasta que una certeza vino a posarse en él:
No hay tiempo. Sólo aconteceres…
Desterró de su verbo y de sus planes los antes y los luegos y se instaló en un eterno mientras cotidiano que cambiaba de forma con cada evento, con cada asunto, hecho, suceso o situación.
Nadie notó el cambio. Sólo él se sabía más pleno, más sereno,… más feliz.
Alguien en la calle le preguntó “¿Tiene hora, por favor?”
-No, ya no –respondió él.
-Pero… ¿sabe qué hora es?”
-Es… Ahora –y se alejó encogiéndose un poco de hombros para disimular su sonrisa.
Kum*
Milésimas de segundO
No sabía si el tiempo era una medida fiable. En ocasiones, los segundos parecían largas horas, otras veces, las horas pasaban en milésimas de segundos. Su vida había transcurrido en un soplo, su muerte estaba resultando una lenta agonía. Sólo había aprendido a esperar pacientemente, tardara lo que tardara, su breve beso cálido para soportar la fría y larga noche.
Su
viernes, 8 de octubre de 2010
miércoles, 6 de octubre de 2010
lunes, 4 de octubre de 2010
Tic, tac
Tic, tac...
Silencio
Tic, tac...
Preguntas
Tic, tac...
Silencio
Tic, tac...
Insistes
Tic, tac...
Le miras
Tic, tac...
Esperas
Tic, tac...
Abrazas
Tic, tac...
Respiras
Silencio
Tic, tac...
Preguntas
Tic, tac...
Silencio
Tic, tac...
Insistes
Tic, tac...
Le miras
Tic, tac...
Esperas
Tic, tac...
Abrazas
Tic, tac...
Respiras
sábado, 2 de octubre de 2010
Volver a empezar

Se levantaba cada mañana antes que el sol, y ya cuando los primeros rayos de luz acariciaban su piel, la energía había invadido su cuerpo. Así pasaba el día, no importaba que las nubes o la lluvia amenazaran, ella brillaba con luz propia.
Sólo bajo la luz de la luna, cuando sus energías comenzaban a flaquear, era cuando se permitía llorar, vaciarse al completo para, con los primeros rayos del sol, volverse a cargar plenamente.
viernes, 1 de octubre de 2010
Silencio
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