lunes, 23 de agosto de 2010

Garabatos


Cogió un lápiz y dibujó una casa con su cocina, su salón, sus habitaciones, su baño. No se olvidó de sus habitantes, allí, en el salón, estaban un papá, una mamá y un niño que parecía que estaban jugando. A la casa no le faltó tampoco una puerta y sus ventanas. Mientras dibujaba, debajo de aquel puente, una lágrima le recorrió la mejilla y cayó en la ventana. Afuera de la casa llovía.

domingo, 22 de agosto de 2010

Ojos verdes

Esos ojos verdes se clavaron en su mirada de tal manera que impedían que ella los evadiera. Quería mirar para otro lado, pero le resultaba imposible.
Esos ojos verdes se habían adentrado en ella, conocían todos sus rincones; sus dudas, sus miedos, sus sueños, sus tristezas, sus enfados con el mundo, con los demás, con Dios. A ella le dolía ser tan vulnerable, no poder esconder ante esos ojos verdes las crisis existenciales por las que estaba pasando.
Esos ojos verdes, no teniendo miedo a que ella intentara evitar la mirada, habían sido su salvación.

sábado, 21 de agosto de 2010

Luz verde


Cada vez que veía el simbolito verde al lado de su nombre le daba un vuelco el corazón, llegaba el momento de vaciarlo y si era posible, llenarlo con nuevas emociones, pero eso ya dependía de como hubieran tenido el día.
Ahí estaban, ella en la habitación del final del pasillo y él en el salón, más cerca que cuando se sentaban en la mesa para comer.

jueves, 19 de agosto de 2010

Cambio

Todo cambiaba a su alrededor, pero sentía que ella no lo hacía y que los demás no querían que cambiara.
Luchaba por demostrar que quería cambiar.
No se daba cuenta que con esa lucha ya estaba cambiando.

miércoles, 18 de agosto de 2010

El escritor


El escritor estaba hasta las narices de que sus mejores textos se parieran en momentos de tristeza, melancolía, dolor, en los días que más grises amanecían. Quería cambiar con eso, que se le recordara por la energía positiva que transmitía en lo que escribiera. El primer paso fue subir a la azotea, con un folio en blanco, los días en que un sol radiante entrara por su ventana. Acabó escribiendo, sí, pero movido por la frustración de no conseguir inspiración y por el dolor de las quemaduras del sol en su espalda. Como segundo intento, decidió quedarse en casa, creando un ambiente de luz y música adecuado, pero sus pensamientos de soledad le invadieron y su texto quedó nuevamente empapado de tristeza. Fue entonces cuando desistió de escribir, se negaba a que sus relatos lo acabaran volviendo gris a él. Cogió su sombrero, el periódico y salió a pasear a la calle sin percatarse de que la gente con la que se cruzaba le sonreía y que eso producía un efecto placentero en él. Algo curioso sucedió en ese momento, su mano derecha parecía que de manera autónoma, se apoderaba del bolígrafo que tenía en el bolsillo de su camisa, con la izquierda, abría el periódico por una página en la que un espacio en blanco le permitía hacer anotaciones. Allí se comenzó a escribir el texto más libre y luminoso de su vida.

martes, 17 de agosto de 2010

Viento


Y si me lleva el viento... ¿a dónde voy?

domingo, 15 de agosto de 2010

Obra de arte

El escultor puso todo su corazón en hacer aquella estatua de arcilla con forma de mujer, tanto que un trozo de él quedó dentro de su obra sin darse cuenta. Hasta ahora había sido el trabajo del que más orgulloso se había sentido y todos los días pasaba horas contemplándola, admirando su belleza.
Sin embargo, nunca se percató de que la figura de mujer en ocasiones crujía. Bajo la capa de arcilla, un corazón palpitaba cada vez más. Una mujer había atrapada en aquel molde de arcilla, triste por no poder ser libre, con angustia por el miedo que le suponía la incertidumbre de no saber que pasaría si su corazón palpitaba demasiado y lo que hasta ahora la mantenía en pie se hacía añicos.
Una noche, cuando el escultor se acercó a su obra, vio una mancha marrón en el suelo. Al levantar la mirada observó cómo de los ojos de la bella mujer salían unas lágrimas. Tembló, su rostro ya comenzaba a desfigurarse…
Cualquier parecido con Pigmalión ha sido pura coincidencia.

viernes, 13 de agosto de 2010

Lágrimas de San Lorenzo


Bajo el cielo estrellado fueron empapados por las lágrimas de San Lorenzo y se contagiaron. Lloraron de alegría y satisfacción por estar juntos y por todos los momentos compartidos, lloraron de añoranza y de tristeza al tener presente que esos momentos no durarían toda la vida.

jueves, 12 de agosto de 2010

Vivalavida



Cuando entregué mi curriculum a la secretaria pude leer en su rostro un gran rótulo que decía: “Así va el mundo”. En cierta forma me enfadó como reaccionó, desde que había decidido cambiar de profesión me sentía muy incomprendido, pero a pesar de todo no me importaba, nunca había sido tan feliz. A partir de ahora me dedicaría a aprovechar todas las oportunidades que me ofreciera la vida para crecer, a destruir los miedos que me impedían avanzar, a conocer a las personas y enriquecerme de ellas, a sonreír, a abrazar. En mi curriculum pone como profesión: “Vivalavida”. A quien no le guste, que no me contrate.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Reflejos

De pie frente al espejo intentaba descubrir algo que no veía, a sí misma. Acariciaba su pelo con las manos, se tocaba las mejillas, pero aquel espejo no le devolvía lo que ella esperaba. Cuando centra su atención en lo que hay tras de sí, allí se encuentra, sentada en el viejo sofá de la abuela, con los brazos abiertos esperando darle un abrazo, con el rostro reflejando la paz que nunca había encontrado. Había llegado su hora…